MARIOLA MEMBRIVES: LORCA, SPANISH SONGS por Juan Rodríguez

 

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A nadie se le escapa que Federico García Lorca no fue un gran pianista. Conocedor él mismo seguramente de sus limitaciones, puso todo su talento musical en juntar palabras como nadie lo había hecho hasta ese momento, y su interés por el floclor en incorporar en sus obras el acervo del romancero. Tampoco la Argentinita fue, al parecer, una gran cantante. Según dicen los que la vieron, su genialidad estaba en el baile y, con todo, su sentido del ritmo y la calidez de sus interpretaciones suplía las carencias de su voz. Cabe preguntarse por qué, sin embargo, aquella Colección de canciones populares españolas que grabaron juntos los dos genios en 1931 fueron tan importantes y siguen seduciéndonos todavía hoy. Lorca saca del fondo inmenso de la cultura popular esos diez temas que, como decía Menéndez Pidal, vivían en variantes (literarias y musicales), les da una armonización nueva y las fija, para después, gracias a las nuevas técnicas de grabación sonora y a la difusión que tendrán por la radio, devolverlas de nuevo a ese acervo popular, donde las circunstancias históricas, la sublevación militar y el asesinato del poeta acabaron por convertirlas en míticas.

Ha pasado casi un siglo, durante el cual la música popular española, se ha visto enriquecida por diversos afluentes, desde la música sufí hasta el rai norteafricano, desde las músicas afrodescendientes a los ritmos andinos, al tiempo que la cultura popular se convertía en cultura de masas. Pero, más allá de las modas, cuando varios astros entran en conjunción siempre sucede algo importante, y es lo que acontece de nuevo con aquellas canciones, ahora revisitadas y actualizadas por el talento de Mariola Membrives, Marc Ribot y Daniel García Diego.

No se puede decir que Mariola Membrives sea precisamente una artista acomodaticia, apegada a una fórmula de éxito. La corta carrera de esta joven cantante, actriz y compositora ha demostrado su tendencia a asumir riesgos, a rodearse de músicos inquietos y a experimentar con los sonidos populares. Desde su primer disco, Llorona (2014), acompañada por el genio del contrabajista Masa Kamaguchi, Membrives ha demostrado su talento para versionar y llevar a sonidos innovadores temas tradicionales o ajenos, siempre desde la fusión del flamenco con el jazz. Es lo que hizo también en el espectáculo Omega 20.16, donde homenajeaba el mítico disco que grabaron en 1996 Enrique Morente y Lagartija Nick y que revolucionó el mundo del flamenco, primera aproximación de Mariola a García Lorca; y esa misma inquietud se evidencia en su dúo con Chano Domínguez, que mostraba la vertiente más jazzy de la artista, o los conciertos, entre otros, de La enamorada y Ophelia, que presentó secundada por diversas formaciones de músicazos como  Jordi Bonell, Gorka Benitez, David Pastor, Voro García, Sasha Agranov, Masa Kamaguchi, Jordi Matas, Vicent Pérez y Tom Warburton. Otra propuesta radical e innovadora, desde un punto de vista sonoro fue Sed libera nos a mal que pudo verse en el Ciutat Flamenco de Barcelona con la Piccola Orchestra Gagarin formada por los músicos Paolo Angeli, Sasha Agranov y Oriol Roca.  A lo largo de estos últimos años Mariola ha seguido cultivando su devoción lorquiana, que dio primero como fruto la colaboración en Federico García, el espectáculo, fusión de teatro, música, baile y cine que dirigió Pep Tosar, y ahora madura en este Lorca, Spanish Songs.

Hay que aclarar que este nuevo disco de Mariola Membrives no es una simple versión de aquella grabación de 1931. De entrada, la artista selecciona ocho de aquellos diez temas (Anda jaleoNana de SevillaLos cuatro mulerosSones de AsturiasEn el Café de ChinitasZorongo gitanoLas morillas de JaénRomance pascual de los pelegrinitos) y añade tres más: La Tarara, un tema de origen popular que ha sido incluido en varias ediciones de las letras de aquellas Canciones populares españolas pero que Lorca nunca llegó a grabar; Agua ¿dónde vas?, una de las Canciones que el poeta incluyera en su libro de 1927 y a la que ponen música Daniel García Diego y Mariola Membrives; y En tiempos extraños, que cierra el disco, adaptación de la propia Mariola a partir de los versos de Poema del joven, incluido en la obra de teatro Así que pasen cinco años y que ya versionaran Paco Ibáñez y Enrique Morente.

Los once temas del disco de Membrives parten, pues de aquella grabación, pero vuelan más alto. En primer lugar, porque la impresionante voz de la cantante supera con creces, en tesitura, potencia y calidez, la de Encarnación López; y en segundo, pero no menos importante, porque, aunque parten de las melodías conocidas, los arreglos de García Diego y las guitarras (española, acústica y eléctrica) de Marc Ribot las llevan de manera magistral al siglo XXI. De ese modo, mientras algunas versiones se mantienen, como Anda jaleo, Nana de Sevilla o Zorongo gitano, más apegadas a la tradición flamenca –aunque Ribot se permita casi siempre el lujo de incluir acordes propios del blues–, otras, como La Tarara, presentan una armonización más moderna y las distorsiones de la guitarra eléctrica de Ribot en este caso subrayan, como se nos dice en el libreto del disco, la locura de la protagonista de la canción. En la mayoría de los casos, la aportación musical de Ribot da un relieve inusitado a unas melodías sobradamente conocidas, como cuando en De los cuatro muleros coquetea con la sonoridad new age; cuando en Sones de Asturias tiñe la evocación de los vaqueros asturianos con ecos del country norteamericano; o en Romance pascual de los pelegrinitos envuelve el tema con una transición del folk al rock. Pero, sin duda, donde la creatividad de estos tres artistas alcanza su máximo esplendor es en los dos temas enteramente originales, en los que, sin las ataduras que impone el respeto al original de las versiones, la creatividad de estos tres artistas alcanza su más alto vuelo.

Un disco, en definitiva, imprescindible, digno homenaje una grabación histórica que, sin embargo, lejos de miradas arqueológicas, apunta a la eterna necesidad de releer continuamente la tradición. Un álbum que confirma, además, a una joven artista, Mariola Membrives, de la que, si sigue por esta senda inconformista y sabe, como hasta ahora, rodearse de músicos innovadores, podemos esperar siempre lo mejor.

 

Juan Rodríguez Rodríguez

Profesor de Literatura Contemporánea

de la Universidad Autónoma de Barcelona y músico de jazz