Razón de Son o las cosas que hay que hacer.

Esta es la historia de un proyecto en marcha, como dicen ahora los modernos, de un work in progress. Para quienes estamos teniendo la suerte de seguirlo: la visión de todo un mundo puesto en pie.

Y al comienzo de todo fue la apoteosis. Sí, sí, no crean  que me equivoco y que no utilizo las palabras cabalmente. El pasado mes de julio, en el Festival Etnosur, el tocaor de guitarra y tres flamenco, compositor y cantante Raúl Rodríguez estrenaba su trabajo primer trabajo musical en solitario. De título: Razón de Son. Quienes pudieron asistir a ese evento presenciaron un raro fenómeno de principio/final, alfa/omega, estreno/colofón de un proyecto musical.

Trataré de explicarme en un intento de ordenar lo acontecido, a una servidora y a Cultura Bisagra, alrededor de esta Razón de Son, de este son que viene razonándose de tiempo atrás. Arrancando en los años de los Encuentros del Son Cubano y el Flamenco, pasando por mil territorios sonoros, infiltrándose de la historia de lo africano en lo hispano… la línea roja que perseguía Raúl había llegado hasta nuestra puerta. La primera vez que oímos hablar de este proyecto comprendimos que, aunque no estaba completamente acabado, no se trataba de algo reciente, sino que era una fruta madurada al calor de muchos días de sol, y seguramente, con el agua de alguna que otra tormenta. Enfrascado hasta entonces en varios proyectos de terceros como músico o como productor, parecía que ahora sí se acercaba para Raúl el momento de atender a su propio arte. Con motivo de la exposición del amigo común Jesús Cosano, Negros de Arena y Cal, se echaron a rodar algunos temas en petit comité y se hizo indudable que Razón de Son iba a ser algo más que un disco. En esos temas se recogía mucho de lo vivido, aprendido y compartido. A título personal, por supuesto, pero también como grupo de gente con una considerable cantidad de bagaje en común. Y en la misma medida en que se hacía eco de lo pasado, se adivinaban relojes y diapasones marcando tempos nuevos, ventanas abiertas que iban a iluminar diferente las habitaciones del flamenco y del son, nuevas señales en los cruces de caminos,… aquí había emociones por estrenar. Y vaya si se estrenaron.

Mientras daba comienzo a la grabación del disco, en los estudios Manitú de Madrid, Raúl iba construyendo la producción del espectáculo central de Festival Etnosur en su decimoctava edición de 2014. Aquí vimos cómo la intuición jugó un papel importante y, entre azares y quereres, se introdujeron en el proyecto dos formaciones tremendamente enriquecedoras: La Orquesta de Percusión Ibérica Coetus y el grupo de danza Kata Kanona.

En cada ensayo, a cada viaje, con cada encuentro… el espectáculo crecía y se hacía ancho, ancho y profundo. Sevilla, Madrid, Barcelona, Jaén… el artista se movía con su tres, su canción y su ilusión de un lado a otro y nos movía a todos los colaboradores a afinar cuerpos y mentes. Como responsables de aspectos audiovisuales y internáuticos, para las integrantes de Cultura Bisagra, Annabel H. Beltrán, Gemma Abellán y la que esto escribe, Pepi Bauló, una expresión como estar en sintonía tomaba un significado muy preciso. La incorporación del repentista cubano Alexis Díaz Pimienta representó otro alegrón y ya confirmar la colaboración de Martirio fue la certeza de que aquello iba a ser memorable. Memorable porque iba a recordarnos lo que no sabíamos que sabíamos, a dar sangre y voz a historias silenciadas o poco atendidas de nuestra historia en común con África y con América. Memorable porque iba a pasar al recuerdo.

Llegó el día grande, la noche señalada de la actuación, y Alcalá la Real, el pueblo jienense que acoge el Festival, vio nacer Razón de Son en todo su esplendor. Se me equivocaron las teclas y escribí hace un instante Razón de Ser. Equivocación muy feliz. Porque la trayectoria musical e investigadora de Raúl, glosada en canciones, explicada en la presentación de cada tema, tomaba razón de ser sobre aquel escenario. Todo estaba en su lugar y en su sentido. El Negro Curro, protagonista por fin y para siempre de aquella fiesta de coplas y danzas, sonreía desde su anonimato vacilón. La gente se divertía y aprendía su historia entre palmas y espuma de cerveza. El castillo y la luna de Alcalá brillaban en lo alto. Pasaron unos cuantos siglos hechos minutos de concierto.

Allí se escucharon temas originales: Razón de Son, Llévame a la marNegro CurroCon la guitarra en blanco y Si supiera en linda combinación con Vengo de moler (tema recogido de la tradición oral castellana ya incluido en el álbum Entre Tierras de Coetus), Romance de tus nombres (tema de Marta Valdés), La Caña (tema tradicional), Danza de las Espadas (tema tradicional), La pena y la que no es pena (Petenera veracruzana). Martirio regaló tres temazos también tradicionales como Cante de trilla, Fandangos y La Sandunga. La presentación y glosa en directo corrió a cargo de la inventiva y fluidez geniales del repentista Alexis Díaz Pimienta. ¿Los bises? Semilla negra (tema de Santiago Auserón) y unas Sevillanas Corraleras con veintidós artistas sobre el escenario.  Apoteosis ¿verdad?

Al día siguiente, el artífice de la exposición Negros de Arena y Cal, Jesús Cosano, el investigador, profesor y músico Faustino Núñez y el propio Raúl Rodríguez ofrecieron una conferencia moderada por Juan José Tellez, Los sonidos negros del Flamenco, en la que hubo espacio y tiempo de entrar a exponer y debatir temas de gran calado sobre la influencia de la negritud en la cultura popular española. Era el sustrato teórico de lo cantado y bailado la noche antes. Invitación a descubrir cómo las idas y las vueltas entre países y continentes construyen nuestra identidad y cómo nadie logra nada sin la participación del otro, de los otros.

Sí, sí, aquí vuelvo al comienzo: talmente Etnosur parecía una clausura de Razón de Son, un fin de fiesta, una apoteosis. Pero lo mejor es que sabíamos que aquello no había hecho nada más que empezar. Con el lanzamiento del disco previsto para muy pronto, Razón de Son enfilaba el otoño con dos citas nuevas: Festival de la Música Viva de Vic y Womex 14. 

El día 20 de septiembre, en el Auditori Altàntida de Vic, tuvo lugar el primer evento en un escenario bien diferente y con un formato de grupo también distinto. Raúl Rodríguez acompañado de un quinteto de lujo: Mario Mas, guitarra, Aleix Tobías en la batería, Guillem Aguilar al bajo, Acari Bertrán y Angelo Manhezane en la percusión. Por exigencias del guión festivalero la actuación fue breve pero loo suficientemente intensa para iniciar al público allí presente mediante una jugosa selección: Razón de SonLlévame a la marNegro CurroRomance de tus nombresCon la guitarra en blanco Si supieraRazón de Son se pone de largo en los circuitos musicales profesionales a través de este tipo de actuaciones. El Womex 14 en Santiago de Compostela es la siguiente cita. Ya hay ganas. Porque ver como toma forma y funciona y llega y gusta es… adictivo. Y porque hay quienes, como Raúl Rodríguez, tienen un lema que nos convence completamente: Las cosas, lo que hay que hacer, es  hacerlas. Y, créanme, ese lema dicho por alguien que piensa mucho, vale más.

Ensayos de Razón de Son en Etnosur.
Ensayos de Razón de Son en Etnosur. (Foto: Pepi Bauló para Cultura Bisagra)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s